Más referencias de Sawa

Ya apuntamos en este blog como Alejandro Sawa influyó en Valle Inclán y Pío Baroja para crear sus personajes de Max Estrella y Villasús. Continuamos con más referencias metaliterarias.
Sawa nació en Sevilla el 15 marzo de 1862 en la misma calle donde doce años más
tarde nacerían Manuel Machado y, en 1908, el poeta Rafael de León.
A los 23 años buscó en la capital madrileña la conquista del prestigio literario y
se codeó con autores como Valle Inclán, Benavente, Campoamor, Pedro Antonio de
Alarcón, Zorrilla… que le prestaron su apoyo admirados de su incipiente talento.
El escritor Luis París lo destacó en los círculos literarios y en las redacciones de
los periódicos más importantes:“…joven de cabeza artística, melena romántica y barba
árabe; tan genial en todo cuanto formaba su indumentaria, que constituía un tipo
verdaderamente original (…) rebuscador de la paradoja y de la hipérbole, capaz de
dejarse matar por una metáfora de grande espectáculo, dejándose llevar por su
apasionamiento hasta el extremo de disputar a gritos las glorias doradas de Musset,
Byron y Hugo”.
Luis París describió al grupo de Sawa como gente nueva: el sevillano compartió
escritos con Dicenta, Lanza, Delorme, Paso, Barrantes, Zamacois… Por su parte, el
dramaturgo alemán Hermann Bahr habla de ellos como nueva generación y escribe: “…para mí el más simpático era Alejandro Sawa. Nunca he encontrado en mi vida figura
juvenil más hermosa, un Byron del proletariado hecho mendigo…”.
En próximas entradas les seguiremos contando lo que otros grandes escritores han dicho de Alejandro Sawa.

 

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27 de marzo: La noche de Max Estrella en Madrid

La estatua de Valle-Inclán del paseo de Recoletos luce todos los 27 de marzo (Día Mundial del Teatro) una bufanda blanca, tal y como manda la tradición. Una fiesta que en Madrid se celebra de noche recorriendo los lugares que visitó Max Estrella, protagonista de Luces de Bohemia, la obra con la que don Ramón inauguró el género del esperpento, mezcla de tragedia, sátira y humor.

La ruta que el personaje inicia junto a don Latino de Hispalis es una ruta que recuerda el Madrid de los escritores modernistas, las tabernas, las librerías de viejo, aquellas tertulias del primer tercio del siglo XX. Primera parada: Casa Ciriaco, el restaurante que ocupa el lugar en el que Valle-Inclán situó la Cueva de Zaratrusta, la librería en la que Max Estrella, poeta ciego, es traicionado por el librero y su amigo.

Tras empeñar su capa en la Taberna de Pica Lagartos, en la calle Montera, continúa el periplo hacia la Buñolería Modernista, donde abre sus puertas la famosa Chocolatería de San Ginés. Allí el poeta es apresado por escándalo público y conducido al Ministerio de Gobernación, actual Casa de Correos de la Puerta del Sol. En sus inmediaciones estaría el Café Colón, al estilo de los de París, donde Max y don Latino charlan con el mismísimo Rubén Darío.

Pero la escena más famosa de Luces de Bohemia es el diálogo entre los dos protagonistas que tiene lugar en el callejón del Gato o, lo que es lo mismo, la calle de Álvarez Gato, frente a unos espejos cóncavos y convexos que deforman a quien los mira y que aún se pueden ver en la fachada del bar Las Bravas. Una excusa para culminar el itinerario tomando unas tapas por el barrio de las Letras antes de visitar el Ateneo de Madrid (Prado, 21), institución que presidió Valle-Inclán en 1931 y donde residió algún tiempo.

 

Cita: http://www.esmadrid.com/es/portal.do?TR=C&IDR=649